lunes, 19 de septiembre de 2011
El mapa y el territorio (2010)
Último libro del que todos empiezan a describir como el enfant terrible de las letras.
Por lo visto, llegó a España la noticia de un supuesto plagio que Houellebecq hace tomando ciertas descripciones y datos de Wikipedia, antes que la misma publicación del libro. En la edición que yo tengo, la primera española que salió hace un par de semanas, al final, hace una pequeña anotación sobre Wikipedia, diciendo que se ha basado en ella y demás, asi que lo de siempre... crear polémica y poco más.
El libro en sí es bueno, pero no es tan Houellebecq como otros. Bien es cierto que resulta bastante curioso que se incluya como personaje en el libro, pero no es tan mordaz y tan agresivo como en otros de sus escritos. Por otro lado, hace una curiosa reflexión sobre el arte, su valor y todo lo que le rodea.Es curioso, es un buen libro, pero supongo que pasa lo de siempre; siempre esperas más.
"Muchos años después, cuando llegó a ser célebre -y hasta, a decir verdad, celebérrimo-, le interrogarían en numerosas ocasiones sobre lo que, en su opinión, significaba ser artista. No habría de encontrar nada interesante ni muy original que decir, exceptuando una sola cosa que en consecuencia repetiría casi en cada entrevista: ser artista, en su opinión, era ante todo ser alguien sometido. Sometido a mensajes misteriosos, imprevisibles, que a falta de algo mejor y en ausencia de toda creencia religiosa había que calificar de intuiciones; mensajes que no por ello ordenaban de manera menos imperiosa, categórica, sin dejarte la menor posibilidad de escabullirte, a no ser que perdieras toda noción de integridad y de respeto por ti mismo. Esos mensajes podían entrañar la destrucción de una obra, y hasta un conjunto entero de obras, para emprender una nueva dirección o incluso a veces sin rumbo en absoluto, sin continuación. En ese sentido, y sólo en ese sentido, la condición de artista podía calificarse de dificil".
7
lunes, 29 de agosto de 2011
La insoportable levedad del ser (1984)

Conocido libro de Milan Kundera y no sin motivos.
La insoportable levedad del ser es un buen libro, aunque bastante irregular, sobre, palabras textuales: "amor, es decir, de celos y sexo, de traiciones y muerte..."
La novela está repleta de grandes momentos y muy buenas reflexiones, pero no termina de enganchar, quizá por sus idas y venidas narrativas y esa, en ocasiones, pedante manera de reflexionar sobre cosas que a lo mejor no merecen ni ser nombradas.
El final parece escrito por otra persona.
Buen libro, pero no la maravilla literaria que muchos dicen que es.
"Para Sabina, vivir en la verdad, no mentirse a uno mismo, ni mentir a los demás, sólo es posible en el supuesto de que vivamos sin público. En cuanto hay alguien que observe nuestra actuación, nos adaptamos, queriendo o sin querer, a los ojos que nos miran y ya nada de lo que hacemos es verdad. Tener público, pensar en el público, eso es vivir en la mentira. Sabina desprecia la literatura en la que los autores delatan todas sus intimidades y las de sus amigos. La persona que pierde su intimidad, lo pierde todo, piensa Sabina. Y la persona que se priva de ella voluntariamente, es un monstruo. Por eso Sabina no sufre por tener que ocultar su amor. Al contrario, sólo así puede "vivir en verdad".
7
viernes, 19 de agosto de 2011
Hasta luego y gracias por el pescado (1984)

4º entrega de la saga de La guía del autoestopista galáctico... imposible de encontrar en formato físico, he tenido que descargarme el pdf...
La verdad es que es demasiado floja. No pasa prácticamente nada en toda la novela. Es muy muy superficial y en absoluto interesante.
Mi decepción ha sido enorme después de pasarme un año preguntando por él en cada librería a la que entraba.
Entretenido, pero no es bueno en absoluto.
"- ¿Y qué hacía Arthur - preguntan -, todas aquellas noches en el planeta
Krikkit? Sólo porque en ese planeta no había dragones de fuego de Fuolornis ni
Dire Straits, no significa que todo el mundo se pasara la noche leyendo.
O para poner un ejemplo más concreto, que pasó la noche de la fiesta del
comité en la Tierra Prehistórica, cuando Arthur se encontró sentado en la falda
de una colina viendo cómo salía la luna por encima de las suaves llamas de los
árboles en compañía de una hermosa joven llamada Mella, que recientemente
había escapado de pasarse todas las mañanas mirando un centenar de
fotografías casi idénticas de tubos de pasta de dientes caprichosamente
iluminados en el departamento artístico de una agencia de publicidad del
planeta Golgafrincham. ¿Qué pasó entonces? ¿Y luego? La respuesta es, por
supuesto, que el libro se terminó.
El siguiente no continuó la historia hasta cinco años después, y eso, según
algunos, es llevar la discreción demasiado lejos. ¿Quién es ese Arthur Dent -
resuena el grito desde los más alejados rincones de la Galaxia, que hasta se
incluye en una misteriosa prueba del profundo espacio cuyo origen se piensa
viene de una galaxia foránea a una distancia demasiado horrible de calcularun
hombre o un ratón? ¿Es que no le interesan más que el té y las cuestiones
más amplias de la vida? ¿Es que no tiene espíritu? ¿No tiene pasiones? Para
decirlo con pocas palabras, ¿es que no folla?
Los que deseen saberlo, que sigan leyendo. Los que quieran saltárselo,
quizá deban pasar al último capítulo, que es muy bueno y sale Marvin."
La ópera flotante (1967)
John Barth se me estrena (ya que es el primer libro suyo que leo) con un libro convencional pero con muy buen gusto. No es más que otra historia más o menos truculenta sobre la vida del mismo narrador, pero hay que decir que Barth tiene una escritura notable (bastante más destacable que la racha que llevo últimamente) y eso hace que como lector, lo valores enormemente.
Un buen libro, fácil de leer y con ese "algomás" que hace que no sea otro del montón.
"Sonreí y proseguí mi caminata. La naturaleza, la coincidencia, puede resultar fuertemente simbólica. A veces parece darle a uno con una porra en la cabeza con significados como este torpe "vida-ante-la-cara-de-la-muerte", tan obvio que avergüenza. Uno está constantemente enfrentado a un sol que estalla detrás de las nubes justo cuando el equipo local coge la pelota; hay ominosos rugidos de trueno cuando uno reflexiona al azar en su casa; amaneceres magníficos en días en que uno ha resuelto enmendar sus errores; huracanes que demolan la casa del hombre malo y dejan intacta la de su buen vecino, o viceversa; calles de nombre Carrera con carteles de AMINORE LA VELOCIDAD; avenidas de nombre Cementerio con un cartel de DIRECCIÓN ÚNICA. El hombre de percepciones no tan rudimentarias, cuyo paladar está a tono con platos más sutiles, sólo puede sonreír, incómodo, y alejarse caminando, recordándose que el buen gusto es un gusto humano".
7'5
lunes, 1 de agosto de 2011
Next (2006)
El archiconocido Crichton presentó este libro, y todo el mundo me empezó a decir que era genial. De hecho, yo pensé que era genial. Fue de esos libros para los que me leí el resumen que ponen en la tapa de atrás, ya que era un regalo para mi padre.
Ahora entiendo que mi padre nunca lo leyera.
Next no tiene absolutamente nada. El autor hace una llamada de atención sobre ciertas cuestiones morales y éticas sobre la patentes de genes, que se ve que le estaban preocupando por entonces, pero no apoya su preocupación en una buena historia, y mucho menos en una buena narrativa.
Next parece ser un conjunto de ideas que el escritor quería contarle a alguien, amontonadas para decirlas todas y quedarse a gusto.
No es un buen libro, pero si te conformas con poco, a lo mejor te entretiene.
"La lección más importante que debemos aprender es que la ciencia no es algo especial; por lo menos, ya no. Tal vez lo fuera cuando Einstein hablaba con Niels Bohr y no existían más que unos pocos especialistas importantes en cada campo. Ahora, en cambio, Estados Unidos cuenta con tres millones de investigadores. La ciencia ya no es una vocación, es una profesión, una actividad humana igual de corruptible que cualquier otra. Los que la ejercen no son santos, son seres humanos, y hacen lo mismo que el resto de los seres humanos: mentir, engañar, robarse unos a otros, entablar demandas, ocultar datos, falsificarlos, darse una importancia exagerada y desacreditar injustamente a los que sostienen un punto de vista opuesto. Así es la naturaleza humana, y nunca cambiará".
4'5
miércoles, 6 de julio de 2011
El Palacio de la Luna (1989)

Hasta ahora es lo mejor que he leído de Paul Auster, aunque también es lo más pesado con lo que me he encontrado.
El palacio de la Luna no deja de ser una novelilla sobre las coincidencias con ciertos toques a lo Lazarillo de Tormes, pero mucho más tedioso de lo que pensaba.
Eso sí, se nota que Auster no es un escritor cualquiera y, aunque el libro se hace pesadísimo, quieres seguir leyendo, ya que hay momentos que son realmente espléndidos que sería un error apartar a un lado.
Vaya, se lo recomiendo a quien tenga paciencia. Si no la tienes, el tedio puede no hacer justicia a la calidad del libro.
"(...)
Yo era un monje que buscaba iluminación y Effing era mi cilicio, el látigo con el que me flagelaba. Creo que no hay la menor duda de que mejoré, pero eso no quiere decir que estuviera totalmente satisfecho de mis esfuerzos. Las exigencias de las palabras son demasiado grandes; uno conoce el fracaso con excesiva frecuencia para poder enorgullecerse del éxito ocasional. A medida que transcurría el tiempo, Effing se hizo más tolerante con mis descripciones, pero no estoy seguro de que eso significara que se acercaban más a lo que él deseaba. Tal vez había renunciado a la esperanza o tal vez había perdido el interés. Me era difícil saberlo. También puede ser que se estuviera acostumbrando a mi, simplemente."
7
miércoles, 29 de junio de 2011
Mundo maravilloso (2007)
lunes, 27 de junio de 2011
Pigmeo (2009)

Me siento tan pesado analizando un libro de Chuck...
Simplemente, pues un seguro de que el libro va a ser bueno. Con un 80% de probabilidades, mejor que cualquier cosa de cualquier otro autor que haya leído.
En Pigmeo, Palahniuk vuelve a cambiar la forma de abordar la narración. La novela está narrada a base de comunicados de un agente extranjero entrenado a lo Jason Bourne. Lo interesante es cómo lleva a cabo las descripciones, los análisis de los personajes, la mentalidad del propio Pigmeo y todo el "secretismo" que envuelve a la historia.
Chuck nos deja ver sin ver. Entender sin saber.
Otra genialidad del maestro.
Eso sí. El final es una basura.
"En secreto, la voz del agente-yo habla en el interior de su cabeza, citando al benévolo emperador y timonel jovial Benito Mussolini: "La historia de los santos es principalmente la historia de la gente demente".
Todos los hombres tienen que hacerse merecedores de sus futuras torturas, de la cruel extinción que les depara la deidad. Incluso mientras un hombre está posicionado de rodillas, farfullando oraciones con las manos juntas, comportándose como si tuviera en sí la amabilidad más benévola, incluso durante esas buenas acciones, la deidad ya le está mandando el cáncer a la próstata, o bien le está mandando a un loco para que asesine a su amada descendencia. La deidad anhela los pecados de los hombres para justificar el dolor monstruoso del destino que disfruta inflingiéndolo.
La culpa del hombre mitiga la culpa de la deidad. La crueldad humana permite una práctica de crueldad mayor por parte de la deidad".
8'5
domingo, 12 de junio de 2011
En busca de Susy (1998)

En busca de Susy es un libro de divulgación científica sobre, principalmente, las partículas elementales. John Gribbin explica los orígenes y la historia de los intentos y el "ensayo-error" de los científicos a lo largo del tiempo en la búsqueda de la composición del Universo para explicar cómo se ha llegado a la situación actual, ya metiéndonos en cuántica.
Hay algo que me gusta mucho, y es que no se decanta de forma totalmente por una postura en concreto, sino que intenta ser imparcial. Deja claro que las cosas que explica no son super descubrimientos perfectos, pero sí que sirven para solucionar ciertos problemas o para confirmar que una teoría desfasada estaba en lo cierto.
De todas formas, hay algunos momentos en que tanto nombre se hace bastante caótico, y ya no sabes qué partícula reacciona con qué partícula y realmente casi que te da igual.
Pero por lo demás... corto y curioso.
"Entonces, ¿hasta qué punto son "reales" las partículas del Universo? Cuando Paul Davies se dirige a sus colegas de investigación, y no a los estudiantes universitarios, toma una posición diferente. En su aportación a un libro publicado para conmemorar el sexagésimo cumpleaños de físico Bryce DeWitt, Davies presentó un ensayo con un título provocativo: "Las partículas no existen". El meollo del argumento que expuso, y que concuerda con el punto de vista de muchos teóricos, emana del hecho de que no podemos ver, tocar o sentir las partículas fundamentales como los electrones. Nos vemos limitados a realizar experimentos, registrar observaciones y establecer conclusiones sobre lo que ocurre de acuerdo con lo que observamos y nuestras experiencias cotidianas. Es natural que intentemos imponer conceptos de nuestro mundo cotidiano, como "onda" o "partícula", al mundo subatómico; pero en realidad todo lo que conocemos acerca del mundo subatómico es que si lo estimulamos de un cierto modo, obtenemos una cierta respuesta. "Lo que pretendo poner en tela de juicio", dice Davies al principio de su ensayo, "es lo que pudiéramos calificar de realismo ingenuo". Y concluye: "El concepto de partícula no es más que un modelo idealizado de una cierta utilidad en el espacio plano de la teoría cuántica de campos".
6'5
lunes, 6 de junio de 2011
La humillación (2009)

La humillación es un libro rápido, secillo y entretenido, pero que se queda mucho más por encima del sentimiento de lo que debería.
La historia no tiene nada de especial, aunque sí que es bastante bueno la idea de por sí, aunque cojee un poco al darle ese aire místico a la mujer protagonista.
Entretenido, pero fácil de olvidar.
"Un hombre de logros consistentes, de renombre en el mundo del teatro, un actor corpulento, de dos metros de estatura, rotunda y calva cabeza y el cuerpo fuerte y velludo de un camorrista, con un rostro que daba esa impresión, mandíbula resuelta, ojos oscuros y severos, boca de tamaño considerable que podía torcer como quisiera y una voz baja e imperiosa que surgía desde muy hondo y siempre tenía un leve dejo gruñón, un hombre hecho escrupulosamente a lo grande que parecía capaz de soportarlo todo y ejecutar con facilidad todos los papeles masculinos, la encarnación de la invulnerable resistencia que parecía haber absorbido en su ser el egoísmo de un gigante cumplidor que interpretaba a un insecto insignificante. Gritaba al despertarse en plena noche y encontrarse encerrado en el papel del hombre privado de sí mismo, de su talento y de su lugar en el mundo, un hombre detestable que no era más que el inventario de sus defectos. Por la mañana se ocultaba en la cama durante horas, pero, en vez de esconderse del papel, no hacía más que interpretarlo. Y cuando por fin se levantaba, solo podía pensar en el suicidio, y no en su simulación. Un hombre que quería vivir interpretando a un hombre que quería morir".
6'5
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