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jueves, 22 de septiembre de 2011

Física de lo imposible (2008)



Curioso libro de divulgación científica de mano de uno de los más prestigiosos físicos teóricos de la actualidad.

Michio Kaku parte de premisas o ideas concebidas en la ciencia ficción y nos plantea si realmente es posible contar con esa tecnología futurista algún día y de qué factores depende.

En general, hace un muy buen trabajo al conseguir explicar a un público totalmente inculto en la materia conceptos tan poco comunes y abstractos del mundo de las ciencias.

Aunque sí es verdad que quizá esperaba alguna iluminación en este libro y no simplemente una nota explicativa. Quizá esa ha sido mi mayor decepción. Todo resulta ser posible, pero necesitaremos tiempo aún. Michio Kaku no se ha mojado en absoluto y ha sido demasiado imparcial en este libro.

Lo peor del libro, con diferencia, es la tendencia de este hombre a hacernos spoiler de forma totalmente innecesaria. Cuidado cuando leáis las referencias que hace de libros. SIEMPRE cuenta el final de dicho libro.

Si sois curiosos, éste es un buen libro.

"En un futuro lejano, los robots o los cyborgs humanoides pueden incluso darnos el don de la inmortalidad. Marvin Minsky añade: "¿Qué pasa si el Sol muere, o si destruimos el planeta? ¿Por qué no hacer mejores físicos, ingenieros o matemáticos? Quizá tengamos que ser los arquitectos de nuestro propio futuro. Si no lo hacemos, nuestra cultura podría desaparecer".
Moravec concibe un tiempo en el futuro lejano en el que nuestra arquitectura neural será transferida, neurona por neurona, directamente a una máquina, lo que en cierto sentido nos dará inmortalidad. Es una idea extraña, pero no está más allá del reino de la posibilidad. Así, según algunos científicos que miran a un futuro lejano, la importalidad (en la forma de cuerpos mejorados en ADN o de silicio) puede ser el destino final de la humanidad".


7

miércoles, 23 de junio de 2010

Días de sal (2008)



Días de sal no es un mal libro, pero desgasta y desgasta hasta que se acaban los escasos motivos que tiene para leerlo.

Está bien escrito. Incluso admiraría a Antonio G. Iturbe si no fuera porque esa escritura original y barroca le convierte en otro de esos escritores ingeniosos (porque no digo que no sea necesario el ingenio para llegar a las comparaciones que se llega) que son incapaces de alcanzar.

Es curiosa la transformación del protagonista, y realmente las motivaciones están conseguidas y no se busca el drama fácil ni nada por el estilo, pero para mi gusto le falta algo a este libro, que se espesa demasiado en sus 2 personajes secundarios que a pesar de su curiosa personalidad, parecen casi idénticos.

"-¡Maldito besugo sin sangre!-le chilla el Holandés-. Ahora ya no tienes vínculos que te aten a nada, tienes toda tu vida para ti solo. Puedes echar a andar o a correr hacia donde quieras, y si quieres no tienes que correr ni andar, sólo sentarte y dejar pasar la vida si es que es eso lo que te apetece.- Pero a continuación su euforia momentánea se desvanece-. Aunque también es cierto que para ejercer la libertad hay que ser un adicto a la soledad, porque son la misma cosa.- Y al decir las últimas palabras ya no mira a Baldo ni a ninguna parte; su mirada se ha perdido nadie sabe dónde."

6'5

jueves, 17 de junio de 2010

Los enfermos erróneos (2008)



Un libro aburrido.

Sònia Hernández supuestamente escribe sobre quienes se creen enfermos y no lo están, y sobre quienes realmente lo están y no lo saben...

y qué?
Los dramas están forzadísimos. Pretenden reflejar situaciones extremas que desencadenen desequilibrios y desestructuras con, por ejemplo, el descubrimiento de que tu madre tenía una hermanastra que murió ahogada.
Tampoco es para enloquecer...

No está mal escrito, aunque aburre y, ya digo, no es demasiado realista en las reacciones y tampoco resulta interesante en absoluto, salvo un capítulo aislado (el hombre que se aísla del mundo).

"Podría hablarle de amor, de la compañía que esperamos encontrar en los demás, de los egoísmos que se desarrollan cuando quieres ser lo más importante en la vida del otro y te atacan los miedos, de cuando estás esperando para encontrarte con el otro para sentirte a ti mismo, para tomar conciencia de que existes. Sin embargo, todo eso no es menos falacia que lo de la felicidad. Además, ella acabaría descubriendo que yo tampoco creo en el amor, que sé que hay personas que han nacido más capacitadas para sentirlo y que yo no estoy en ese grupo. ¿Qué pasaría entonces?"

3'5

martes, 27 de abril de 2010

Snuff (2008)



Cuando lees a Palahniuk tienes la sensación, no solo de estar disfrutando con una historia sórdida y completa, sino que además estás aprendiendo. Desde distintas maneras de expresar lo que todo el mundo siente, hasta las formas más dantescas de acabar con la vida de alguien. Todo tiene cabida en las páginas de un libro escrito por Chuck.

Snuff. Un planteamiento simple. Palahniuk siempre ronda el sexo, al igual que la muerte, las drogas y esa mezcla entre amor y odio tan difícil de clasificar, pero siempre rozando lo grotesco y exagerado.

Corto pero intenso, y pese a no ser lo que mejor que he leído suyo, sí es mejor que la mayoría que he leído de los demás.

El bulto que había dentro de los pantalones cortos de la señora Wright se detuvo un momento, colgando de la banda elástica que había en la parte baja de la pernera. La licra y el elástico se doblaron, floreciero, eructaron y dejaron caer una bola de color rosa, reluciente de humedad, que dio un bote, dos y tres, dejando sendas manchas mojadas sobre el cemento gris.

(...)

Me contó que la bola de color rosa había sido fabricada con molde de silicona. Setenta gramos. Veinte milímetros de diámetro. Un ejercicio de Kegel. Te metes la bola y tensas el suelo pélvico. En el pasado, las mujeres asiáticas se insertaban dos bolas metálicas llenas de mercurio dentro de sus cavidades centrales. El mercurio se movía durante todo el día, haciendo rodar las bolas, estimulando a las mujeres, poniéndolas más calientes a medida que el peso de las bolas reforzaban los músculos de su coño. Los maridos llegaban a casa y aquellas amas de casa subidas de revoluciones se los follaban en el recibidor.
Créetelo.
Qué lástima que el mercurio tuviera tendencia a gotear, dice la señora Wright. Las volvía locas. Las envenenaba hasta matarlas.


7'5

miércoles, 7 de abril de 2010

Duma Key (2008)



Nuevo libro de Stephen King (nuevo para mí, aunque no es muy antiguo que digamos para las librerías).

He salido levemente decepcionado. En resumen. Es muy Stephen King. Demasiado Stephen King quizá.

La historia empieza perfecta. Creo que es lo más desgarrador que he leído de este hombre... está escrito de forma magistral. Es una obra maestra hasta la mitad del libro, un poco antes. Como Juanan diría, ahí "ya la está liando".
Ya empieza a meter fantasmas y chorradas y... bueno, todo el mundo sabe que lo hará, porque es stephen king, porque es lo que le hizo famoso y, cojones, porque lleva toda su vida picando en el mismo estiércol.

Me sobran los desenlaces de Stephen King (salvo el de Rabia y algún que otro libro más). Los planteamientos son geniales, los desarrollos magníficos y luego... ves que sobran 400 páginas de 700.

Con esto y con todo.

"Podría pasar sin Oprah, pero una vida sin libros es una vida sedienta, y una sin poesía es... Es como una vida sin cuadros, ¿no cree?"

"Apuesto cualquier cosa a que incluso nieva en el infierno, aunque dudo que la nieve cuaje."

"La vida es como una telenovela de los viernes. Te crean la ilusión de que todo va a resolverse, y entonces el Lunes vuelven a retomar la misma mierda de siempre."

"La única manera de seguir adelante es siguiendo adelante. Decir "Puedo hacerlo", incluso cuando sepas que no puedes."


7

lunes, 1 de febrero de 2010

Un hombre en la oscuridad (2008)



El señor Auster me ha decepcionado.

Un hombre en la oscuridad es un libro sencillo. Demasiado sencillo. Lo único interesante que cuenta muere demasiado pronto, y el libro, aunque no se hace infumable en ningun momento, si es bastante simple y normalucho.

Hay cosas más interesantes que leer.

"Sólo los buenos dudan de su propia bondad, y eso es precisamente lo que los hace así. Los malos sí saben que son buenos, pero ellos lo ignoran. Se pasan la vida disculpando a los demás, pero no son capaces de perdonarse a sí mismos."

"A pesar de los dolores, el tedio y las decepciones, nunca estaremos más cerca del paraíso de lo que estamos en este mundo."

6